"Bailar es dibujar la música"
La danza utiliza el cuerpo para expresar sentimientos, emociones, situaciones que no pueden expresarse con palabras, o que ya plasmadas en el papel, pierden, de alguna manera, lo que desde un principio se quería transmitir. Porque no es fácil medir las palabras, ni encontrar esa palabra exacta que define cómo te sientes.
El baile, en cambio, no entiende de palabras, pero sí de expresiones. Tiene esa "esencia" que hace que tu cuerpo sea libre; que te hace sentir infinito, y creas que puedes volar y volar; que te imaginas cómo cruzas corriendo un río sin mojarte los pies, flotando, por encima de las flores que, con sus pétalos bailando de un lado a otro, te ayudan a volar. A todo esto lo acompaña la música, que hace posible que puedas creerte lo que estás bailando.
Así, una música triste hace que los brazos se muevan lentamente, que la cabeza se gire y mire hacia abajo y que un pie se aleje del otro, despacio; poco a poco la música va creciendo, y las piernas van moviéndose, al compás de los brazos, dando vueltas; y que en la última vuelta, un golpe de música te haga saltar, fuerte y con energía, liberando toda la tristeza y la presión con la que al principio de esa canción, bailabas.
De esa manera expresamos lo que sentimos, y lo que la música nos hace sentir. Porque es muy fácil dejarse llevar por los sentimientos y expresarlo con cada parte de nuestro cuerpo, sin darnos cuenta de que, en realidad, estamos volando.
"Pensar es el mayor error que un bailarín puede cometer. No hay que pensar, hay que sentir", Michael Jackson.
El baile, en cambio, no entiende de palabras, pero sí de expresiones. Tiene esa "esencia" que hace que tu cuerpo sea libre; que te hace sentir infinito, y creas que puedes volar y volar; que te imaginas cómo cruzas corriendo un río sin mojarte los pies, flotando, por encima de las flores que, con sus pétalos bailando de un lado a otro, te ayudan a volar. A todo esto lo acompaña la música, que hace posible que puedas creerte lo que estás bailando. Así, una música triste hace que los brazos se muevan lentamente, que la cabeza se gire y mire hacia abajo y que un pie se aleje del otro, despacio; poco a poco la música va creciendo, y las piernas van moviéndose, al compás de los brazos, dando vueltas; y que en la última vuelta, un golpe de música te haga saltar, fuerte y con energía, liberando toda la tristeza y la presión con la que al principio de esa canción, bailabas.
De esa manera expresamos lo que sentimos, y lo que la música nos hace sentir. Porque es muy fácil dejarse llevar por los sentimientos y expresarlo con cada parte de nuestro cuerpo, sin darnos cuenta de que, en realidad, estamos volando.
"Pensar es el mayor error que un bailarín puede cometer. No hay que pensar, hay que sentir", Michael Jackson.

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