Canción nº 20, Pablo Neruda


Para despedirme de este curso, esta entrada es una argumentación propia subjetiva sobre la canción número 20 del destacado poeta Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nacido un 12 de julio de 1904 en la ciudad de Parral


La canción número 20 es un poema de la obra "20 poemas de amor y una canción desesperada", cuyo título se debe a que está compuesta por veinte poemas amorosos sin título más un poema final titulado "La canción desesperada", publicada en 1924, perteneciendo así a la época de juventud de Pablo Neruda.

"La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.", es uno de los versos más tristes que podría escribir Pablo Neruda. Porque Neruda, en la oscuridad de esta noche, no ve más que un cielo estrellado. Pero ve más allá de ese cielo. Puede ver sus astros brillantes, lejanos, como su amor; un amor que ya solo existe en el olvido, lejano a todo, pero que todavía brilla en el alma de quien lo ha sufrido. Porque, como el cielo, un amor brilla con furor aún estando oscuro.
Neruda sufre de un amor que ya no tiene, al que ha querido, y todavía quiere. Porque el olvido todavía no ha borrado su voz, sus besos, sus ojos, su fuego. Todavía vive las noches junto a ella, que se le hacían menos tristes; oye el viento, que cantaba para ella; todavía su corazón, la busca. 
Recuerda todos los momentos que ha pasado junto a ella, un amor joven, sintiendo angustia y tristeza al acordarse que son cosa del pasado, y que las noches volverán a ser oscuras y vacías, con la única compañía de "las estrellas, tiritando, azules, a lo lejos". 

Como conclusión, Pablo Neruda se refugia en la poesía y en la noche. La tristeza que le produce ese amor perdido lo hace sentirse identificado con el cielo estrellado de la noche. Un cielo inmenso, un "cielo infinito". Porque en ese cielo, consigue ver los ojos de ella, brillantes, fijos, infinitos, como las estrellas; consigue oír su voz, cada vez más lejana, arrastrada por el viento; porque en ese cielo, aún puede sentirla. La noche es oscuridad, es vacío, es frío, igual que la tristeza, y que el olvido.
Pero, ¿puede ser que tenga miedo del olvido? Que no quiera dejar de recordar ese sentimiento que le hace sentir infinito, inmortal. Que al mirar sus ojos se sienta lleno, rebosante. Puede ser que no quiera olvidar, pero, después de todo, "el amor no es infinito como el cielo".



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